Y de bajo de esa quieta bomba
Tú te encuentras inmóvil
Con el miedo y el espasmo
Que tropiece
y la haga Estallar
Corazón tuyo con el alma contristada
Y yo sobre éste en el que
Acostumbro a balancearme
En edenes como esos
Aquellos de verdad
Y arriba en el cielo es donde
Tú y yo nos asentamos
Mundo utópico y perfecto
Que a paso lento solíamos marchar
Con colores y maravillas
Las opacas flores se fueron
Matizando
Y el agua nace nuevamente
Del amarillo manantial
Nos vamos encontrando en la calzada
Que nos lleva en su andar
Andar obscuro y decidido
Que a nuestra propia muerte
No has de acarrear
martes, 4 de mayo de 2010
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