sábado, 8 de mayo de 2010


Elegía a la muerte de Lucky

Muy pronto te me vas, cachorro
Fiel amigo mío
Cerrando tus ojitos negros
Una estrella has de sumar al cielo
Acaso no me prometiste en nuestras pláticas
Acompañarme un tiempo más

Me dejas sola en tu duelo
Sin más que dejarte
Al reino de los cielos
Mi devoto compañero no te vallas
Que aun te necesito

¡Por qué no me advertiste tanto sufrimiento?
Cargaste tanto dolor tu solo
Valiente hijo mío, callaste enfermedad
Pausadamente; se iba acrecentando

Y es que en tus últimos momentos
Te vi tan sufriendo hondamente
Con ojos húmedos
Ahítos, de amargura y dolor

Qué derecho tienen a quitarte la vida
A separarte de mis brazos
A tenerte, en un frasco de cenizas

Cuando sientas hambre o frío
No dudes en venir a mí, mi amigo
Siempre tendrás comida y abrigo
Porque mi corazón es cálido
Y en él, calentito permanecerás

Recuérdame, recuérdame
Como la madre sonriente
Zalamera y pegajosa
De esas, que como canguro te llevan
Con amor vehemente

Volveremos a jugar como lo hacíamos
Volveremos a dormir a los pies de mi cama
Volverás a lamerme el cuerpo
Cuando quieras cariño

Dame tu manito y oprímeme como puedas
Que no te soltare jamás
No tengas miedo cuando te sientas triste y solo
Que acompañado, vivirás en mis recuerdos
Tu huella, es parte de mí

Se feliz y no me olvides
Tu sufrimiento ya no existe
Para cuando nos reencontremos
Correrás por los pastizales a mi regreso
Y con las manos extendidas
Te sostendré en tu llegada