Veo las hojas pausadamente caer, de aquel tronco formidable
El pastizal se llena de ellas, en tanto el árbol se palpa tan helado y desnudo
Era el viento de la noche, que impetuosamente soplaba..
La savia con su aroma se vertía por sus ramas
Y fluyendo también de mis pupilas, iba la savia
Me tambaleé sobre una banca de madera, tras la poca sombra que el árbol sin intención me regalaba
Me ardían los ojos y no habían nubes ni el sol quemaba
Pude notar que eran los recuerdos del adiós que ayer nos dimos, ante lo eterno de un proyecto, que no llegaba
No llegaron tus promesas, las camuflaste bajo una argolla de cristales ya trizados
Para ti carecía de valor y para mí, era la esperanza del futuro y esos libros que nunca leeríamos en el mueble de nuestro hogar amado
Tu vacío se sentía como el peso del acero
Nuestros proyectos quedaron ahi, en la mesa del restaurante, cual bracero.
Se ahogaron en tu garganta vieja y sombría
las disculpas que no supimos plasmar albergadas ahora en tu frente, con una arruga más.
El abrazo, se lo llevó esa tarde de la mano el ego a una nueva travesía
Voló contigo el perdón, y nuestros caminos se volvieron a abrir cual poesía
Que llora de las manos del poeta temeroso
Mi amor, ahora que te has ido, me quedo con todo lo que reímos y soñé, por siempre junto a ti, por esos viajes que tuvimos, y por todo lo vivido.
Recordarás algún día , que te di incluso mis fuerzas y todo mi calor, en el invierno más frío
Pero por favor no regreses y riega tus olivos,
Permíteme mis hojas soltar, para volver a renacer, como en primavera este árbol
Que el amor nos cerró la puerta hoy, pero mañana, qué pasará mañana..
Se secaron mis lágrimas, tuve un sueño y pasaron los años, escuché algo que movía mis cortinas. Que es?
Una anciana voz me susurró: Es el amor niña...
lo dejé entrar por tu ventana..

No hay comentarios:
Publicar un comentario