Cuantos no te entienden
Que te llaman masoquista
No falta quien me diga arribista
Pensar en mi cuando cae la lluvia
Batallando contigo en solitario
Te quedas con la música y silencio
Al caer la noche y tu cansancio
Mirando aquella foto arañada
Que alguna vez colgó tu muralla grisácea
Deseando holgar en los recuerdos estreñidos
Como si así surgieran esos besuqueos traicioneros
Del amanecer que a veces
Despertábamos de quinceañeros
Ahogándote del despecho
Asiéndome la sorda de lo hecho
Te miro con envidia de tener el valor
Y me consuelo con que en el fondo sé
Eso, que solo tú también sospechas.
sábado, 6 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario