viernes, 23 de enero de 2026

Recodo

Pertenecí a los lunes de enero en madrugada 

Al despertar con el deporte de la isla lejana

Al frío helado que, para mí, 

con tus anchos dedos los domingos preparabas

Pero el dolor de mi partida, 

De tus pupilas profundas,

No se irá 


Pertenecí al diseño de tu cocina, 

que te oponías a imaginar, a mano alzada

A las visitas al galpón 

Al gallinero que te vi con dicha delatar 

Y al desayuno casi crudo, que te gustaba 

Por las mañanas gloriosamente cocinar

Pero la sonrisa y el café que con amor profundo 

te entregaba, aquel -de tu memoria- 

No se irán


Pertenecí al lago natural que a sudor cimentaste

 -y por cierto, del todo, nunca lograste acabar- 

Al embalse que alguna vez cabalgando me juraste, 

Por los árboles, amar 

Al amor de mi perro, a la caricia de su lomo.

Pero esas caricias, no volverán


Quedara la hermosura de tu casa en las montañas, 

Y el acantilado que a la playa por el atardecer este regalaba 

Pero el vino que dejábamos en la mesa, mientras mirábamos el mar y el reflejo de tu copa en mis labios, Lo juro, no regresarán 


Se irán los encuentros que teníamos

Las noches de calor, mi olor a flor de primavera, al pronunciar tu nombre 

Se irán las citas en el local que vendía en un recodo  

Y nuestra bocas que juntos cada noche de invierno se susurraban secretos, casi haciendo el amor


Con los sueños aguardando y en un dormir profundo 

El beso y el adiós de cada mañana, lo juro, 

No volverán